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Meditación: Cuenta las estrellas

Vincent Van Gogh

Una noche mientras caminaba hacia mi casa iba orando y pidiéndole a Dios su guía para tomar algunas decisiones importantes. En ocasiones me había sentido desorientado, con miedo e incertidumbre acerca del futuro; así que le presentaba a Dios todas estas dudas y temores.

Durante la conversación, recordé vagamente las palabras: "Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra." (Colosenses 3:2, LBLA) Intentado comprender estas palabras y tratando de descifrar la manera concreta de vivirlas, tuve el impulso, sencillo y literal, de mirar hacia arriba. Lo que vi fue sorprendente. El cielo estaba despejado, y pude ver una gran cantidad de estrellas. Esta imagen me hizo recordar un episodio de la vida de Abram.


En Génesis 15 se describe una conversación que Dios sostuvo con Abram antes del nacimiento de Isaac. Ante los cuestionamientos de Abram con respecto a su descendecia, Dios "lo llevó fuera, y le dijo: Ahora mira al cielo y cuenta las estrellas, si te es posible contarlas. Y le dijo: Así será tu descendencia. Y Abram creyó en el Señor, y Él se lo reconoció por justicia." (Génesis 15:5-6, LBLA)

Abram estaba allí: frente al cielo tapizado de estrellas, siendo retado a creerle a Dios. Abram creyó, y tiempo después se convirtió en Abraham, el padre de la gran nación de Israel; el antepasado de Jesucristo. Dios cumplió la promesa que hizo a Abraham: multiplicó su descendencia como las estrellas del cielo. Más que eso, él es ahora el padre de todos los creyentes, como lo dice Pablo a los Gálatas: "... los que son de fe, éstos son hijos de Abraham." (Gálatas 3:7)

Entonces medité acerca de lo que Dios me estaba diciendo: Yo mismo soy parte del cumplimiento de esa promesa. Soy uno de los miles de millones de "hijos de Abraham" que a lo largo de la historia han sido adoptados como parte del pueblo de Dios. Yo mismo estoy representado por una de las incontables estrellas, que Abraham vio en el cielo aquella noche.

¡Qué hermoso consuelo! En ese momento mi fe se fortaleció, y renové la certeza de que, pase lo que pase, Dios completará sus planes de manera perfecta. Así que, ¿por qué temer? ¿Por qué dudar de la confiabilidad de Dios? En realidad, no resulta difícil creerle a un Dios que siempre ha cumplido su Palabra.

Él me dio paz en medio de mis temores, y pude tomar decisiones de fe. En realidad, no existe ningún lugar más seguro en el mundo que el sendero que Dios trazó para nuestra vida. Doy gracias a Dios porque el mismo recordatorio que le dejó a Abraham para infundirle fe y valor, es ahora un estímulo para mí, y puede serlo para todos los cristianos.

La próxima vez que sienta temor o incertidumbre acerca de los planes de Dios, escucharé de nuevo sus palabras: "... cuenta las estrellas..."

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