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Meditación: Desde el principio hasta el fin

Obra: "Apocalipsis 23: Alfa y Omega" Pintora: Anneke Kaai, 1989
Lectura: Eclesiastés 3:9-14

El libro de Eclesiastés es una grandiosa colección de verdades, observaciones y experiencias que el viejo rey Salomón comparte con las generaciones que han de sucederlo. Está lleno de profundas meditaciones, y sentencias sabias, todo esto inspirado por Dios y lleno del sabor de la experiencia humana: dolor, alegría, temor, muerte, amor, odio, fracaso, placeres, cansancio...
Eclesiastés 3:11 es una de las frases más fascinantes de este libro: "Todo lo hizo hermoso en su tiempo, y ha puesto eternidad en el corazón del hombre, sin que este alcance a comprender la obra hecha por Dios desde el principio hasta el fin." (RVR95)

Ha puesto eternidad en el corazón del hombre

Al comienzo de este versículo está la sorprendente afirmación de lo que Dios puso en el corazón del ser humano. En lo más íntimo de nuestro ser, Dios colocó algo que nos sobrepasa, y que va más allá de lo que creemos ser.

Él puso dentro de nosotros algo que palpita con la fuerza de la eternidad. Es una pregunta incansable, un latido imparable. Dios mismo colocó su imagen en nosotros, y nos ha dado hambre de Él. Esto es verdad aun después de la caída. Aun estando lejos de Dios, y alejándose activamente de Él, el ser humano intuye que fue formado para algo más allá de lo visible.

Es este palpitar lo que mantiene al ser humano preguntándose si podrá haber algo bueno en medio de tanta maldad; si podrá haber algo bello en medio de la brutal violencia que le rodea; si podrá haber algún sentido en medio de tanto vacío; si podrá haber amor en medio del odio y la discriminación; si podrá haber alguien a quien llamar Dios, Salvador, Padre, Creador. 

La obra hecha por Dios desde el principio hasta el fin

Esta corta expresión encierra profundas preguntas. Dice que el ser humano no alcanza a comprender lo que Dios hace desde el principio hasta el fin. Es una idea fascinante pensar en lo que Dios hace de principio a fin. De inmediato viene a la mente el comienzo de la Biblia: "En el principio creó Dios los cielos y la tierra" (Gn. 1:1), sumado con la conclusión de la Biblia: "El que da testimonio de estas cosas dice: «Ciertamente vengo en breve». ¡Amén! ¡Ven, Señor Jesús!" (Ap. 22:20).

Salomón se da cuenta de que por más que el ser humano observe, se pregunte o investigue, no podrá descubrir la totalidad del actuar de Dios desde el comienzo de la historia, y hasta el final de la misma. Podemos hacer varias observaciones al respecto:

En primer lugar, es Dios quien realiza la obra que abarca toda la historia. Es decir, Él conduce la historia. Él marcó el inicio y marcará también el final. Pero además Él actúa desde el principio y hasta el fin. Sigue activo, y llevando a cabo sus propósitos, aun cuando no lo comprendamos.

En segundo lugar, el ser humano no lo puede comprender, por mucho que lo intente, por su propia cuenta. Es por ello que Dios nos lo dio a conocer a través de la Biblia. "Él nos dio a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, de reunir todas las cosas en Cristo, en el cumplimiento de los tiempos establecidos, así las que están en los cielos como las que están en la tierra." (Efesios 1:9-10, RVR95). De otro modo, no tendríamos forma de saber (y mucho menos comprender) todo lo que Dios hace de principio a fin.

Caminar la historia con el palpitar de la eternidad

Eclesiastés nos lleva a las más profundas reflexiones y a los hechos más cotidianos de la vida; nos lleva a experimentar la incertidumbre y pesadez del sinsentido y a saborear la profunda paz de descansar en Dios. Es un libro de gran sabiduría y experiencia, de crudo realismo y de una esperanza madura y fuerte.

En este breve versículo nos deja con el sabor de boca de la maravilla de la creación de Dios en el ser humano, y de su actuar a lo largo de la historia. No es Dios metiéndose en la historia humana; es Dios metiendo al humano dentro de su historia, la historia de Dios. Nos ha dado un llamado y un papel que desempeñar en este gran relato.

En Jesús hemos sido hechos nuevos, con una naturaleza transformada de acuerdo con el propósito original de Dios. Él ha despertado el latido de eternidad en nosotros, y nos ha dado a conocer su voluntad en la historia desde el principio y hasta el fin. Entonces, ¿qué estamos esperando? Caminemos la historia en esta tierra con el palpitar de la eternidad.

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